No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Filipenses 4:11
¿Te cuesta encontrar contentamiento? Tal vez disfrutas de buenas condiciones de vida, tienes alimento, ropa y muchas de tus necesidades cubiertas. Sin embargo, algo sigue faltando. Hay una sensación de vacío que permanece. En este sentido, podemos aprender mucho del apóstol Pablo, quien estuvo en prisión, sin muchas comodidades ni libertades personales, y aun así logró mantenerse satisfecho y agradecido.
Pablo no era un optimista ingenuo que ignoraba la realidad. Había soportado sufrimientos físicos, rechazo y persecución. De hecho, escribió estas palabras mientras estaba encarcelado. Sin embargo, podía afirmar: “He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea que tenga mucho o que tenga poco” (Filipenses 4:12, parafraseado). ¿Cuál era ese secreto? Dependía completamente de la fortaleza que Cristo le daba.
Pablo decidió no vivir dominado por el temor ni por la decepción. Sabía que Dios obraría para su bien mientras permaneciera cerca de Él y confiara en que proveería todo lo necesario. Tú también puedes vivir así. Muchas veces la insatisfacción del alma proviene de tener la mirada puesta en las cosas equivocadas. Aprende de Pablo y fija tus ojos en Jesús. Todo lo que verdaderamente necesitas se encuentra en Él.
Señor, enséñame a encontrar mi satisfacción en ti y no en las circunstancias que me rodean. Líbrame de la insatisfacción y del deseo constante de tener más. Ayúdame a descansar en tu provisión y a confiar en tu cuidado fiel. Que mi corazón encuentre gozo, paz y plenitud en tu presencia cada día. En el nombre de Jesús, amén.