Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio. 2 Pedro 2:9
En la mayoría de las tiendas y edificios públicos, las salidas de emergencia están claramente señaladas para que, en caso de incendio u otra situación peligrosa, las personas sepan cómo ponerse a salvo. Lo mismo ocurre en la vida cristiana: Dios ha provisto caminos de escape cuando somos tentados a pecar. A veces se presentan como interrupciones inesperadas, algo que distrae a una persona el tiempo suficiente para romper el control que la tentación quiere ejercer sobre ella. En otras ocasiones, pueden parecer obstáculos: se cae el internet o la tarjeta de crédito deja de funcionar.
Sin embargo, esas salidas no son iguales para todos. Esto se debe a que existen distintos pensamientos y estímulos que pueden llevar a cada persona a desobedecer a Dios. Pablo exhortó: “Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5). Él sabía que la tentación comienza en nuestra mente, así que, si usamos la Palabra de Dios para contrarrestar las formas de pensar que nos conducen al pecado, podremos vencer.
La verdad es que el Señor “dará también juntamente con la tentación la salida” (1 Corintios 10:13), pero debemos estar dispuestos a tomarla. Por eso, aprende a reconocer esas señales y confía en Dios para ayudarte a apartarte del pecado cuando te sientas atraído a desobedecerle.
Señor, gracias porque nunca me dejas solo frente a la tentación y siempre provees una salida. Ayúdame a reconocer esas oportunidades y a elegir obedecerte antes que seguir mis deseos. Guarda mi mente y fortalece mi corazón con tu Palabra. Dame discernimiento y dominio propio para caminar cada día en santidad delante de ti. En el nombre de Jesús, amén.