Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres. Lamentaciones 3:33
Nunca es el propósito de Dios quebrantar tu espíritu ni causarte dolor. Más bien, tu Padre celestial, el Rey soberano de la creación, siempre tiene un propósito positivo, crucial y eterno cuando permite que sucedan cosas difíciles, y ese propósito no solo afecta tu vida, sino también la de muchas personas a quienes podrás influir y ayudar.
Es verdad que el Señor hace que todas las cosas cooperen para el bien de los que le aman. Así que, sin importar lo que estés viviendo hoy y por muy quebrantado que te sientas a causa de las pruebas que te rodean, recuerda que el Padre tiene bendiciones reservadas para ti. Nunca pienses que esto es el final o que existe un límite para lo que Dios puede redimir. Él es capaz de tomar incluso las experiencias más dolorosas de tu vida y transformarlas en algo valioso. En lugar de desesperarte, recuerda que Él conoce tu dolor, que es poderoso, que te ama incondicionalmente y que está obrando aun en aquello que no puedes comprender.
Tal vez no seas responsable de lo que te ocurrió, pero sí eres responsable de cómo respondes a ello. Por eso, pregúntate siempre: “¿Cómo puedo honrar a Dios en medio de esta adversidad? ¿Cómo puedo acercarme más a Él a través de esto?”
Señor, aunque no siempre entiendo por qué permites el dolor en mi vida, decido confiar en que tienes un propósito bueno y perfecto. Ayúdame a responder con fe y a no perder de vista tu amor en medio de las pruebas. Usa aun mis heridas para transformarme y bendecir a otros. Acércame más a ti cada día siempre. En el nombre de Jesús, amén.