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06 de Febrero: Ejemplos de su Gracia

Escucha:

“Mientras él aún hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle. Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada? Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó” (Lucas 22:47-51)

Piensa:

Durante la preparatoria, mi hermano menor y yo fuimos siempre buenos deportistas del atletismo. Sin embargo por el carácter fuerte que tenía en aquella época, ahora reconozco que era yo el que generaba la discordia cuando los resultados no eran los esperados. Tenía una muy mala actitud hacia la derrota y cuando en los relevos perdíamos, achacaba toda la culpa de los errores a mi hermano y los otros compañeros del equipo.

Un día el entrenador me comentó que el resto de mis compañeros mejoraban su rendimiento cuando el líder de equipo era el de la preparatoria vecina y no yo. Su razón fue la actitud constructiva que tenía para sostener a los demás ante el error y motivar ante la relajación de la victoria. Se trataba de utilizar los errores como oportunidades para crecer teniendo una actitud positiva para solventarlos y no actitud destructiva para lastimar.

Jesús por medio de las escrituras nos dejó numerosos ejemplos de esta virtud en la forma en que nos conducimos. Fue siempre un maestro que logró utilizar los errores de los discípulos, para hacerlos madurar en carácter y en fe y sacar de cada uno, lo mejor de sí mismos.

Así hizo, como nos muestra el pasaje de hoy, con Pedro. Cuando este último percibió que venían por Jesús reaccionó cortando la oreja de uno de sus detractores. En respuesta Jesús se la reinsertó, mostrando con su ejemplo que el trabajo en su reino se basaba en sanar, en comprender y no en lastimar.

Lo que hizo Jesús por sus discípulos, es muestra de lo que el Señor hace cada día por nosotros: En vez de concentrarse en nuestros errores y magnificarlos, nos brinda su compañía y nos concede la fortaleza para convertirlos en actos maravillosos de perdón, de restauración y de redención.

Ante un error, acepta la falla, corrígela y continúa caminando confiado en la presencia de Dios y su poder. Ante un error de los que te rodean, sigue el ejemplo de Jesús, muéstrales el camino correcto y honra al Señor dando cuenta del propósito que bien que Él desea que expresemos y que hagamos entender a los demás.

Ora:

Señor, hazme consciente de las fallas que cometo y ayúdame a corregirlas para ser ejemplo de tu maravillosa gracia. Ayúdame a ser instrumento para que otros puedan también ver en sus errores oportunidades para experimentar la restauración y redención que vienen de seguirte. Amen

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