Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti. Salmos 32:8-9
Hoy hay tres verdades importantes que debes recordar mientras esperas la dirección del Señor.
Primero, Dios te mostrará Su voluntad. Él desea que camines conforme a Su plan y asume la responsabilidad de revelarte lo que debes hacer. Tu parte es obedecer lo que Él te indique.
Segundo, el Padre está comprometido con tu crecimiento y tu propósito. Desde antes de que lo notaras, Él ha estado obrando en cada circunstancia de tu vida para prepararte. Por eso, confía en Él y sigue adelante con seguridad, sabiendo que Él te capacitará para cumplir Su plan.
Tercero, Dios te redirigirá cuando te equivoques. No tengas miedo de avanzar cuando Él te llame. Aun si cometes errores, el Señor puede restaurar, corregir y guiarte nuevamente con amor.
No importa cuán difícil parezca la situación, Dios es capaz de tomar cada parte de tu vida y usarla para bien. Él te llevará al lugar correcto y te sostendrá con Su sabiduría y Su poder.
Padre, gracias porque puedo confiar en Tu dirección para mi vida, pues esa guía proviene de la sabiduría perfecta de Tu carácter y de la voluntad de bien que deseas hacer realidad, en la vida de cada uno de los que con fidelidad te siguen. Ayúdame a escuchar Tu voz, obedecer Tu guía y avanzar con fe. Cuando me equivoque, corrígeme con amor y guíame nuevamente a Tu camino. Descanso en la seguridad de que Tú tienes el control de todo. En El Nombre de Jesús, Amén.