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Mujer victoriosa #249: Aqui está Dios

Mujer victoriosa #249: Aqui está Dios

Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. Mateo 28:20

Los mapas de la antigüedad revelan el temor que los marineros le tenían al océano. Ante la inmensidad de mares inexplorados, era común que los cartógrafos escribieran advertencias como: Los mapas de la antigüedad revelan el temor que los marineros le tenían al océano. Ante la inmensidad de mares inexplorados, era común que los cartógrafos escribieran advertencias como:

«Aquí hay dragones».

«Aquí hay demonios».

«Aquí hay sirenas».

¿En qué lugares del mapa de tu vida leerías estas mismas frases? ¿Sobre las aguas desconocidas de la vida adulta («aquí hay dragones»)? ¿Cerca del océano de un hogar vacío («aquí hay demonios»)? ¿Junto a los mares distantes de la muerte y el más allá («aquí hay sirenas»)?

Si este es tu caso, consuélate con el ejemplo de John Franklin, maestro de los mares en la época del rey Enrique V. Para él, como para muchos navegantes, la vastedad del océano era un misterio. Sin embargo, a diferencia de sus colegas, Franklin era un hombre de fe. Todos los mapas que pasaban por sus manos se transformaban en documentos dignos de confianza. Franklin tachaba frases como «aquí hay dragones», «aquí hay demonios» o «aquí hay sirenas», y a un lado escribía: «Aquí está Dios».

Toma nota de esto: jamás encontrarás un lugar en el que Dios no esté. Tal vez seas transferido de ciudad, convocado a un nuevo puesto, reemplazado o incluso hospitalizado. No importa; jamás encontrarás un lugar en el que Dios no se encuentre presente. Subraya esta verdad en tu corazón. Después de todo, Jesús nos prometió: «Estaré con ustedes siempre» (Mateo 28:20).

No tengas miedo. Simplemente cree.

Algunas veces, nuestra travesía nos lleva a superar un gran desafío. Otras veces, nos conduce por caminos repletos de problemas o hacia los rincones más sombríos de nuestro corazón. Ante la tentación de escribir «aquí hay dragones» sobre las áreas oscuras de tu vida, escribe «aquí está Dios» y recuerda esto:

«Si subo a los cielos, allí estás tú; si en lo profundo hago mi lecho, allí tú estás. Si tomo las alas del alba y habito en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me sostendrá tu diestra» (Salmo 139:8-10).

Señor, te doy gracias porque tu presencia me acompaña en cada paso que doy. Perdóname por las veces en que permito que el miedo al futuro o a lo desconocido llene mi corazón de ansiedad. Ayúdame a recordar siempre que, sin importar los mares que deba navegar o las tormentas que deba enfrentar, tú estás conmigo. Que mi fe se fortalezca al saber que no hay lugar, por muy oscuro o distante que parezca, donde tu mano poderosa no pueda guiarme y sostenerme. Te entrego todos mis temores y elijo confiar plenamente en tu promesa de acompañarme todos los días. En el nombre de Jesús, amén.

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Confía en DIOS 

"Se feliz, porque la piedra nunca es tan grande si confías en Dios, porque las injusticias acaban pagándose, porque el dolor se supera, porque el coraje te levanta, porque el miedo te fortalece, porque los errores te hacen aprender y porque nadie es perfecto. DIOS hoy, camina contigo. Feliz Día."

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