Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias. Colosenses 4:2
¿Qué significa dedicarse a la oración? La expresión utilizada en el texto original transmite la idea de perseverar, mantenerse firme y negarse a rendirse. En otras palabras, no debemos dejar de orar demasiado pronto, sino continuar intercediendo con constancia.
Por supuesto, esto puede resultar difícil porque muchos de nosotros somos impacientes con Dios. Hacemos una petición y esperamos una respuesta inmediata. Sin embargo, cuando no llega tan rápido como deseamos, nos desanimamos y pensamos: “Quizá el Señor está enojado conmigo” o “Supongo que simplemente no es su voluntad”. Pero Jesús nos enseñó que debemos “orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1). Esto se debe a que participamos en una batalla espiritual mientras hacemos la voluntad de Dios. Nos unimos al Señor en su guerra contra las fuerzas de las tinieblas. Por eso, podemos esperar oposición, porque el enemigo desea mantenernos de rodillas en derrota y desesperanza.
Sin embargo, te aseguro que si permaneces cerca del Señor durante mucho tiempo en oración, comenzarás a ver resultados. La oración no consiste simplemente en pronunciar algunas palabras y esperar un mensaje instantáneo de respuesta. Es una batalla que libramos en los lugares celestiales, donde finalmente vemos que el reino de Dios siempre prevalece.
Señor, ayúdame a perseverar en la oración aun cuando no vea respuestas inmediatas. Fortalece mi fe para seguir buscándote con confianza y gratitud. Enséñame a depender de ti y a recordar que estás obrando incluso cuando no puedo verlo. Que nunca me canse de acudir a tu presencia y esperar en tu perfecta voluntad. En el nombre de Jesús, amén.