El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que Él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Hebreos 1:3
Jesús posee una autoridad incontestable.
El gobierno romano intentó intimidarlo. La religión falsa intentó silenciarlo. El demonio intentó matarlo. Todos fracasaron. «Porque era imposible que la muerte lo retuviera» (Hechos 2:24).
Él no estaba bromeando cuando declaró: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra» (Mateo 28:18). Jesús es el centro de mando de todo el universo, aquel dispuesto por el creador, ha estar por encima de todas las galaxias.
Él ocupa la Oficina Oval de todo el universo. Sacó una moneda de la boca de un pez. Detuvo los vientos con una sola palabra. Habló, y el árbol se secó. Habló de nuevo, y la canasta se transformó en un banquete. Economía. Meteorología. Botánica. Abastecimiento de alimentos. «Mi Padre me ha entregado todas las cosas» (Mateo 11:27).
Esto incluye a Satanás. El enemigo de las almas, fue completamente vencido por Cristo en la cruz. Jesús tiene una autoridad superior a la del rey de las tinieblas en cualquier situación. El enemigo tiene que obedecer al Señor, y lo sabe. Las oraciones hechas en el nombre de Jesús son «poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas» (2 Corintios 10:4). ¡Destruir! No solo dañar o estorbar, sino destruir.
¿Satanás ha levantado una fortaleza en tu vida? Eleva una oración y libera el poder demoledor de Cristo, que te librará de toda perturbación, pues Él, todo lo puede.
Señor, te doy gracias porque le has entregado a Jesús toda autoridad en el cielo y en la tierra. Hoy vengo a ti pidiendo que tu poder demoledor actúe en mi vida, derribando cualquier fortaleza que el enemigo haya intentado levantar. Ayúdame a confiar plenamente en que no hay circunstancia, problema ni fuerza espiritual que pueda resistirse a tu señorío. Que mi fe se fortalezca al recordar tu victoria en la cruz, y que pueda vivir cada día bajo la seguridad de tu mando absoluto. En el nombre de Jesús, amén.