El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama. Juan 14:21
Cuando se acerca la Navidad o una ocasión especial, solemos dedicar tiempo a pensar qué regalo alegrará más a nuestros seres queridos. Queremos obsequiarles algo que realmente disfruten. Pero ¿alguna vez te has preguntado qué regalo puedes ofrecerle a Dios? ¿Cómo puedes demostrarle tu amor? ¿Qué es lo que realmente desea de ti?
Algunos piensan que lo que más agrada a Dios es asistir a la iglesia, leer la Biblia, compartir el evangelio o servir en distintos ministerios. Todas esas cosas son buenas y forman parte de la vida cristiana. Sin embargo, el Señor llama a cada creyente a algo aún más profundo. Jesús enseñó que el verdadero amor hacia Él se demuestra mediante una obediencia sincera a sus mandamientos.
La mejor manera de expresar nuestra devoción a Cristo es caminar cada día conforme a la voluntad de Dios revelada en su Palabra. Cuando obedecemos, mostramos que confiamos en Él, que reconocemos su autoridad y que estamos dispuestos a permitir que transforme nuestra vida.
No existe un regalo más valioso que puedas ofrecerle a Jesús que un corazón completamente rendido a Él: un corazón que lo ame con toda su mente, con toda su alma, con todas sus fuerzas y que elija obedecerle aun cuando hacerlo implique sacrificio.
Hoy decide entregarle ese regalo. Sométete a su verdad, sigue su dirección y demuestra tu amor de la manera que más honra su corazón.
Señor, quiero ofrecerte el regalo que más te agrada: una vida rendida a tu voluntad. Ayúdame a obedecer tus mandamientos con un corazón lleno de amor y no por obligación. Enséñame a caminar cada día conforme a tu Palabra y a demostrar con mis acciones que verdaderamente te amo. En el nombre de Jesús, amén.