Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 1 Pedro 5:8
¿Te das cuenta de que tienes un enemigo? Sí, hay personas en el mundo a quienes quizá no les agrades, pero existe uno mucho más peligroso que cualquiera de ellas. Por supuesto, Satanás nunca se presentará abiertamente diciendo que es tu mayor amenaza. Sin embargo, las Escrituras dejan claro que el enemigo y sus fuerzas persiguen incansablemente a los creyentes. Su objetivo es impedir que conozcan y sirvan a Jesucristo como Salvador y Señor.
La dificultad radica en que Satanás se disfraza como ángel de luz, por lo que resulta fácil confundir sus mentiras con la verdad de Dios. Tiene cuatro objetivos principales: condenarte, hacerte dudar de las Escrituras, tentarte a pecar y destruir tu utilidad para el reino de Dios. Lamentablemente, muchos creyentes son engañados por sus estrategias y se exponen innecesariamente a sus ataques al involucrarse en actividades que parecen inofensivas, pero que ofrecen una alternativa destructiva al encuentro con Dios cada día.
Nuestro adversario es astuto, sutil y estratégico. A menudo utilizará incluso cosas que parecen “buenas” para distraerte de lo mejor que Dios tiene para ti. Por eso, mantente alerta y procura caminar siempre en armonía con el Señor.
Señor, gracias porque no me has dejado indefenso frente a los ataques del enemigo. Ayúdame a permanecer alerta y a discernir sus engaños por medio de tu Palabra y de tu Espíritu. Fortalece mi fe para resistir la tentación y vivir cerca de ti. Que nada me aparte de tus propósitos ni de la comunión contigo. En el nombre de Jesús, amén.