Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11:29
Si alguna vez te imaginas a Dios como un severo capataz, listo para castigar cada error, reemplaza ese pensamiento con la verdad. Jesús no es vengativo, Él es gentil y amoroso contigo. Sí, el Señor nos disciplina, pero lo hace como un Padre cariñoso, no como un enemigo despiadado. Él sabe que lo que necesitas en tiempos de quebrantamiento y ataque es ternura.
Recuerda a Elías. Exhausto y temeroso, el profeta encontró el poder de Dios en un torbellino y un terremoto, pero la voz del Señor llegó en un suave susurro. Ese recordatorio silencioso le aseguró a Elías la protección y el cuidado de Dios.
Jesús es tu gentil Pastor. Su ternura no significa debilidad: sigue siendo el poderoso Rey de reyes y el Guerrero conquistador. Pero Su poder siempre está equilibrado por el amor. Él trata a sus hijos con compasión, guiándolos con bondad y gracia.
Así que ve con Él. Deja tus cargas, descansa en Su presencia y descubre la paz que solo proviene de Su amable corazón.
Señor, gracias por ser gentil y humilde conmigo. Cuando esté cansado, ayúdame a encontrar descanso en Ti. Calma mis miedos, sana mis heridas y recuérdame que Tu disciplina fluye del amor, no de la ira. Enséñame a escuchar Tu susurro silencioso por encima del ruido de la vida. Guíame con Tu ternura, pero fortaléceme con Tu poder. Que mi alma descanse segura bajo Tu cuidado hoy. En el nombre de Jesús, Amén.