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Orando la promesa #81: El camino sin salida de la envidia

Orando la promesa #81: El camino sin salida de la envidia

Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, Y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, Y no para los extraños contigo. Proverbios 5:15-17

¿Tienes un fuerte anhelo en tu corazón por algo que tiene otra persona, como una posición, riqueza material o una relación concreta? ¿Piensas cuánto mejor lo cuidarías tú y cuánto más lo mereces que la persona que lo tiene? Sin duda, esos pensamientos envidiosos pueden hacerte mucho daño. El enemigo utiliza los sentimientos perniciosos de nuestro espíritu para atraernos a su esclavitud, haciéndonos olvidar el propósito de Dios para nosotros cuando intenta que pongamos nuestra atención en lo que no tenemos o en lo que podemos perder fácilmente.

Esos pensamientos perjudiciales, nunca valen el precio del daño que te infligen. Su énfasis continuo en lo que te falta sólo sirve para desanimarte, crear disputas con tus seres queridos y provocar conflictos entre tú y Dios. Nunca hay paz, sólo esclavitud de algo que nunca te satisfará de verdad. Jesús promete: “Mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). La provisión de Cristo es diferente de la del mundo, porque lo que Él te da, nadie te lo puede quitar.

¿Crees que Dios es soberano y que siempre hace lo que es mejor para ti? ¿O has creado un ídolo a partir del deseo de tu corazón y un enemigo a partir de quien ya lo posee? El Padre se ha comprometido a satisfacer todas tus necesidades sobradamente, en abundancia y por encima de todo lo que puedas pedir o imaginar (Efesios 3:20). Por tanto, deja de centrarte en lo que no tienes y empieza a alabar al Señor por todo aquello con lo que te ha bendecido. Confía en que, si hay algo que todavía no te ha dado, Su motivación para no dártelo es el amor, de quererte, cuidarte, protegerte y guiarte por el mejor camino, que solo Él conoce y que a su tiempo desea, sin dudas, revelarte.

Dios Te Bendiga.

Señor, libérame de la envidia, del resentimiento o de los celos por aquello que otros puedan tener y que yo erradamente haya deseado. Por favor, perdóname. Libérame de la envidia que gane espacio en mi corazón y renueva mi fe en Tu provisión, que será siempre, suficiente y perfecta. En El Nombre de Jesús, Amén.

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Confía en DIOS 

"Se feliz, porque la piedra nunca es tan grande si confías en Dios, porque las injusticias acaban pagándose, porque el dolor se supera, porque el coraje te levanta, porque el miedo te fortalece, porque los errores te hacen aprender y porque nadie es perfecto. DIOS hoy, camina contigo. Feliz Día."

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