Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Salmos 103:12
¿Tu vida está atormentada por el pecado pasado? ¿Hay errores que has cometido que continuamente te hacen sentir indigno e inaceptable ante Dios? Si es así, entonces probablemente tendrás problemas para disfrutar de la vida como Dios lo planeó. Mucha de la depresión que los creyentes experimentan proviene de la culpa no perdonada concerniente al pecado pasado. Anhelamos que Dios nos perdone y complete y restaure nuestra comunión con Él. Aun así, a veces equivocadamente sentimos que debemos continuar castigándonos a nosotros mismos.
Si le has confesado a Dios tu pecado, Él lo ha borrado y no lo recuerda más. Continuar sin perdonarte a ti mismo es inútil e irrespetuoso hacia la provisión de Cristo.
Por lo tanto, pon fin a esos pensamientos condenatorios, escribe una confesión a Dios, fírmala y féchalа. Luego, repasa todos los pasajes de las Escrituras concernientes al perdón y escribe cada versículo completamente. Una vez que lo hayas hecho, relee lo que has escrito y lo que el Padre tiene que decir acerca de ti. Entonces, cruza tu confesión con letras grandes y en negrita escribiendo: “Perdonado por Dios a causa del amor de Jesús y su muerte en la cruz”. Permaneces incondicional e incondicionalmente amado y aceptado. Nunca olvides todo lo que Él hizo por ti.
Padre amado, gracias porque cuando confieso mi pecado, tú lo borras completamente y lo alejas de mí tan lejos como está el oriente del occidente. Perdóname por continuar castigándome cuando tú ya me has perdonado. Ayúdame a aceptar tu gracia y perdón plenamente, y a perdonarme a mí mismo como tú me has perdonado. Líbrame de la culpa condenatoria y ayúdame a caminar en la libertad que Cristo proveyó en la cruz. En el nombre de Jesús, amén.