Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar. Salmos 46:1-2
Dios está contigo. Siempre. Tal vez a veces sientas que está distante, o que alguna circunstancia de la vida te hace sentir profundamente solo. Sin embargo, la realidad es que Él está más cerca de ti de lo que tu propio corazón puede percibir.
David comprendía muy bien la presencia constante del Señor, y esa verdad le daba gran seguridad. Por eso escribió: «Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano» (Salmos 139:5). Incluso cuando no lograba entender los caminos de Dios, sabía que, aun si habitaba en los lugares más lejanos, el Señor estaría allí para guiarlo y sostenerlo con Su mano poderosa (Salmos 139:9–10).
Esa misma verdad es válida para ti hoy, y debería llenarte de un profundo consuelo. El Salvador está siempre disponible para fortalecerte, librarte, perdonarte, animarte, guiarte, rescatarte y bendecirte. Él te ama, te llama Suyo y desea una relación cercana contigo. No intentes huir de Su presencia ni apartarlo de tu vida. Abrázala con gratitud y confía plenamente en Él.
Señor, gracias porque nunca me abandonas y porque Tu presencia está conmigo en todo momento. Ayúdame a confiar en Ti aun cuando mis emociones me engañan y a descansar en la certeza de que Tú me sostienes con Tu mano fiel. En el Nombre de Jesús, Amén.