Escucha:
“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23:12)
Piensa:
Resistir es presentar oposición. El llevar a cabo llenos de orgullo nuestros propios planes nos pone en conflicto con el plan de Dios para nosotros. El soberbio supone que lo sabe todo y no quiere aprender. Santiago 4:6 dice: “Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes”
Saber estar y vivir con los otros, conociendo nuestras limitaciones, caminando con verdad y sencillez, y compartiendo desinteresadamente con los demás, es la enseñanza a la que Jesús nos invita en el versículo de hoy.
La actitud humilde de aquel que no mira desde arriba, ni se coloca por encima de sus hermanos, sino que sabe colocarse en el nivel que le corresponde, es aquel que llega a entender la distancia que existe entre la pequeñez humana y la grandeza de Dios. Y es que andar en humildad, es andar en la verdad. Porque la humildad es reflejo de Dios en nuestros corazones, es el camino para estar siempre bajo la mirada del Señor.
Ora:
Señor, concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para servirte como humildad, para reflejar Tu bondad en mi corazón, en mis acciones, en mis palabras, y para ser también humilde con aquellos que me rodean. Amén.