Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Hebreos 10:19-22
¿Sientes que tus oraciones son débiles o inseguras porque dudas de que Dios responderá? Esta verdad puede transformar por completo tu vida de oración. No te acercas a Dios por tus propios méritos, sino por la obra perfecta de Cristo. Su sacrificio abrió el camino para que te acerques con plena confianza, sin temor al rechazo ni a la condena.
Primero, tienes libertad total para acercarte a Dios. No necesitas ganarte Su favor, porque ya te ha sido dado por medio de Jesús. Puedes venir ante el Padre con seguridad, sabiendo que Él te recibe con amor y gracia en todo momento.
Segundo, puedes orar conforme a Su Palabra. Si no sabes qué decir o temes pedir algo incorrecto, permite que la Escritura guíe tu oración. Dios siempre honra Su Palabra, y al alinearte con ella, oras con propósito y dirección.
Tercero, no necesitas tener todas las respuestas. Dios ya está obrando en tu favor. Él es suficientemente sabio para guiarte y suficientemente fuerte para sostenerte. Descansa en Su carácter fiel y agradece de antemano por Su respuesta.
Señor amado, gracias porque por medio de Jesús tengo acceso libre a Tu presencia y no necesito temer acercarme a Ti. Hoy dejo atrás la duda y recibo la confianza que proviene de Tu gracia. Enséñame a orar conforme a Tu Palabra y alinea mi corazón con Tu voluntad perfecta. Descanso en que Tú ya estás obrando a mi favor aun cuando no lo veo. Fortalece mi fe, llena mi vida de Tu paz y guíame cada día en Tu verdad y propósito eterno siempre En El Nombre de Jesús, Amén.