ayudando a otros

07 de Mayo: Dando a Mano Abierta

Escucha:

” Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite” (Deuteronomio 15:6-8)

Piensa:

Hace unas semanas, debí desayunar durante 7 días, en un pequeño puesto de comida cercano a la universidad por el cierre temporal del cafetín. Cada día, observe que llegaba una mujer indigente al puesto, y la dueña le daba generosamente un café grande y una galleta. Por curiosidad pregunte si conocía a la Señora y me comentó que no tenía donde vivir y muy poco de comer. Además agrego:  “todo los días viene a buscar su parte, y no puedo más que ayudarla como Dios lo ha hecho conmigo y mi humilde negocio todos estos años”.

La actitud de la Señora, me hizo comprender que con todas las bendiciones que Dios ha puesto en mi vida, siempre puedo encontrar una oportunidad para ayudar a los menos afortunados, poniendo de mi parte, para en algún sentido, darles una satisfacción.

En las escrituras de hoy, El Señor, a través de Moisés entrego al pueblo de Israel, un mensaje claro, sobre la actitud que tenían que tener con aquellos menos afortunados. Los instruyó a brindar, dentro de sus posibilidades, ayuda a mano abierta; es decir, supliéndoles con generosidad, disposición y desprendimiento. Asi les dijo: “No endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente y en efecto le prestarás lo que necesite” El Señor había sido generoso con ellos y deseaba que dieran con la misma actitud lo suficiente para suplir lo que aquellos pobres necesitaban.

Recibimos las bendiciones del Señor en nuestro camino, cuando tendemos la mano para ayudar en nuestra bondad, que es al final la de Dios, a aquellos que lo necesitan. Como lo dicta la palabra: “Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida” (Salmos 41:1-2).

Por ello aprovecha cualquier oportunidad que se te presente, para poner tu parte y suplir con generosidad, lo que este a tu alcance. Así actuaremos para el Señor y le estaremos retribuyendo una pequeña parte del amor que cada día, de forma incondicional, nos brinda.

Ora:

Señor, Hazme presto a aprovechar las oportunidades que tenga, para ayudar a aquellos que más lo necesitan. Permíteme retribuirte el amor que cada día me brindas, cumpliendo tu palabra y dando a mano abierta, con generosidad y desprendimiento, tal como Tú lo haces. Amén.

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