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3 Razones por las que Dios prueba nuestra fe

Para Purificarla

Asi como el oro es refinado por el fuego, nuestra fe se refina con los retos que surjen de cumplir la misión que el Señor a cada uno ha encomendado. Como dicta 1 Pedro 1:6-7: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”. El fuego quema toda impureza, destilando solo el oro mas puro y valioso; así el Señor nos refina en sus pruebas para obtener las más sólida fe.

Para Establecerla

Sabías que “la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:3). Solo puede establecerse aquella fe que fue probada y que como resultado de superar dicha prueba ganó en confianza y en perseverancia por el Señor. “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:23). Solo entra en el regocijo de contar con la presencia continua del Dios a su lado, el que es consciente de que el reto es el medio por el cual, confiando en Él, es decir, otorgándole nuestra fe totalmente, podemos llegar a ser buenos siervos.

Para Compartirla

A veces podemos sentir que no es fácil compartir nuestra fe con el perdido. No obstante somos comandados a compartir esta esperanza que llevamos en nosotros. Pablo escribió a Filemón que el oraba “para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús” (Filemon 1:6). Conociendo que en Cristo residía todo su bien, Pablo estaba en continua prédica de ese testimonio, para cultivar en otros la semilla de la fe en el Señor. Como dicta la palabra en Hechos 20:21 Pablo iba: “testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo“.

Conclusión

Dios no quiere que pongamos un signo de interrogación en nuestra fe, sino un punto. Un punto que signifique que tenemos por Él una fe consolidada, perseverante, continua,  porque al final su obra es para nuestra bien. El Señor conoce muy bien nuestro propósito y además nuestra capacidad de fe. Para ello son sus pruebas, porque no se sabrá nunca si la fe es real, si nunca fue alguna vez probada. Confía en el Señor.

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