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27 de Septiembre: Todos un Cuerpo.

Escucha

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?” (1 Corintios 12:12-19)

Piensa:

¿Qué sucede cuando una parte de tu cuerpo no funciona bien? Lo más probable es que en el corto plazo empieces a tener síntomas de alguna enfermedad relacionada con la parte que falla, lo que impedirá que el funcionamiento general de tu cuerpo no sea el mismo. En otras palabras un cuerpo, es un sistema integral donde cada parte por pequeña que sea, es igualmente esencial.

En las escrituras de hoy Pablo compara la Iglesia, el cuerpo de Cristo, con el cuerpo humano. Así como nuestro cuerpo físico tiene oídos, pies y manos y todos son parte de una misma unidad, así sucede en el cuerpo del Señor; ningún seguidor puede declararse independiente y ninguna de las partes puede tildar a la otra de no ser necesaria o importante.

Cuando con fe venimos ante Dios y le entregamos nuestras vidas, empezamos a formar parte de su cuerpo y en consecuencia entramos en un proceso de transformación que implica cumplir con los compromisos de participar en él. Ese compromiso significa estar consciente de que Cada miembro debe preocuparse por los otros, que cada acción y paso dado deben ser lo suficientemente cautelosos para no dañar a algún hermano. Representa además la aceptación de que todos en comunión fraternal estamos dispuestos y gozosos de participar en una comunidad redimida por Cristo.

Siéntete honrado de participar hoy en el Cuerpo de Cristo. Haz tu contribución con fidelidad y gratitud a él y recuerda que ella es tan importante como la del mayor de los líderes, para que este cuerpo pueda funcionar. Eres una pieza sin la cual, el cuadro estaría incompleto. Dios te ha provisto con dones maravillosos para que seas una parte importante de su cuerpo y para que en él puedas honrarlo y glorificarlo siempre.

Ora:

Señor, me has honrado con el privilegio de formar parte de tu cuerpo. Guíame a contribuir en él, de forma que pueda utilizar mis dones, para en ti, fortalecerlo y hacerlo crecer. Así también, concédeme el valor para honrar el compromiso que al pertenecer a tu cuerpo he asumido con cada uno de mis hermanos. Amen.

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