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25 de Septiembre: Tiempo para Todo.

Escucha:

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin” (Eclesiastés 3:1,10-11)

Piensa:

La vida está llena de contrastes. Atravesamos momentos de éxito, de fracaso, de pérdidas y ganancias, cosechamos victorias y cosechamos derrotas; pero ante todo algo es cierto: todo lo que ocurrirá bajo el cielo tiene su tiempo.

Eclesiastés 3:2-8 nos da una representación para reflexionar, sobre las diferentes etapas de nuestras vidas, afirmando esta verdad: “Todo tiene su tiempo. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;  tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;  tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;  tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

Es el deseo del Señor es que entendamos que existe un plan para nuestras vidas que él ha diseñado y que puede que en muchas ocasiones no tenga los resultados que esperamos. Allí debemos recordar, que el recorrido nunca será fácil pero el destino valdrá la pena porque como dicta la palabra también en Eclesiastés 3:11, el Señor: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo”

Ármate hoy de paciencia y confianza en Dios. No olvides que los acontecimientos tanto positivos como negativos que en nuestra vida ocurran, son instrumentos del Señor para convertirnos en la persona que Él nos llama a ser.

La vida es una historia en constante cambio y ante ello lo único que se mantendrá será el amor y misericordia de Dios, su paz que guarda nuestro espíritu y su compasión, que nos provee la seguridad de saber, que Él siempre reinará en nuestros corazones.

Ora:

Señor, dame la serenidad para comprender que todas las experiencias de mi vida, positivas y negativas son parte del recorrido que has planeado para mí. Guíame a entender que tus tiempos son los míos y que en ellos solo el bien ocurrirá al final.

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